¿Cómo es el periodo de adaptación a unos audífonos?

La evolución en la tecnología

En el 1994 cuando José Ramón empezó en el mundo auditivo, los audífonos tenían muy pocos controles. Es decir, tenían control de volumen, con lo cual a lo mejor oías bien en silencio, pero bajabas al tráfico y era horroroso, tenías que bajarlo, entonces al bajarlo también lo que hacías es bajar la voz, que al final el objetivo es que tú puedas entender, sobre todo en ruido.

Hoy en día hay infinitas posibilidades, entonces hace muchos años lo que hacíamos era decir: "váyaselo poniendo poco a poco, primero dentro de casa, vea o escuche como suenan las puertas de los armarios de la cocina", etc.

Hoy en día podemos configurarlo, por ejemplo, como para empezar con el 70% de la ganancia final y que el audífono poquito a poco vaya subiendo durante los días sucesivos.

¿Cómo sé si me están funcionando de manera correcta?

Para ello están las visitas de evaluación, donde vemos si estamos yendo muy rápido o muy lento, valorando y atendiendo a la experiencia y necesidades de cada uno. Al final lo que buscamos es mantener la misma rutina, para que consigas una mejor experiencia diaria y comodidad en los diferentes entornos (calle con tráfico, restaurantes o incluso escuchando la tele).

Cuando conseguimos que la persona se adapta a hacer la rutina y a sentir que nota una mejoría en la calidad de los sonidos, entonces ya no es necesario que se quite los audífonos, porque finalmente lo que pretendemos es de que esa persona se olvide de que los está usando.

¿En qué consiste la adaptación?

Primero de todo necesitan estar bien calibrados, es decir, debemos partir de una base estable, por ello tenemos la necesidad de que haya un molde bien hecho y a medida, que lo que haga es que se sujete bien en el oído.

Es imprescindible, ya que modifica un poco la acústica necesaria, porque no todo está en el audífono. Que esté todo bien equilibrado nos permite tanto ir avanzando en el proceso de adaptación, como al usuario a sentirse mejor con el audífono.

Cuando tenemos los fundamentos establecidos, empezamos a conseguir la mejor adaptación. A partir de ahí, es cuando se establecen citas periódicas para ver el avance en la persona, la cual ya haya experimentado la rutina con otra percepción del sonido.

Hay veces que el cliente viene a la primera revisión y nos comenta que nota mucho ruido en la calle, pero que ha mejorado notablemente en el poder mantener una conversación con la gente en casa de una sala a otra. Entonces nosotros ahí es cuando podemos valorar las posiblidades de lo que puede estar ocasionando ese problema y actuamos para una mejor calidad del sonido.

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