¿Subes mucho la tele?

Uno de los problemas más “visibles” de la pérdida auditiva es el subir mucho el volumen del televisor. Podemos cambiar la palabra “visible” por “molesto”, a veces para los vecinos a ciertas horas de la noche, y también para los familiares de la persona que sube tanto ese volumen, vivan o no con ella.

Pero ¿cuál es el trasfondo de todo eso? Pues en primer lugar lo que hay es un control directo: el televisor es lo único que esa persona puede gobernar a voluntad, puesto que tiene un mando. Si oímos menos, tanto en intensidad como en calidad del sonido, el subir el volumen es una solución inmediata a ese problema puntual.

Sin embargo, hay más detrás de todo ello: cuando alguien hace eso, lo notan los demás más que el mismo. Puede ser una pérdida de audición incipiente que se soluciona subiendo el volumen. Pero eso revela que con las personas no funciona de la misma manera; a las personas no les puedes subir el volumen de manera directa, solamente decir “repítemelo por favor” o “háblame más alto”.

¿Habéis probado a “repetir más alto” a una persona que no oye bien? La cuestión es ¿cuánto “más alto”? y sobre todo, ¿hay paciencia para repetirlo?

¿En qué situaciones nos sentimos inseguros?

Ya tenemos una situación que genera una comunicación no fluida. Generalmente, cuando repites porque no te oyen bien, tienes tendencia a perder un poco la paciencia. Es humano, es así, puesto que no entendemos bien qué pasa. Y la relación con esa persona se resiente.

Si es un familiar, entramos en el plano afectivo. Si es un amigo también. En el trabajo en cambio uno tiende a volverse más inseguro porque no entiende bien lo que le están diciendo. Pero sobre todo lo que no entiende es qué es lo que le está pasando.

El resultado es que la inteligibilidad del habla se complica sobre todo en dos situaciones que pueden ser simultáneas:

  1. En medio de un grupo de gente. No tendremos sensación de “oír menos” pero sí de no entender bien. Tendemos mucho a leer los labios del interlocutor.
  2. En una situación ruidosa. A las vocales se suma el ruido de fondo, por tanto quedan las consonantes muy difusas.

Es cierto que una de las “soluciones” es el mirar los labios de la persona que habla. Pero, ¿Cómo se convierte la conversación en un grupo de personas? Si hemos ido por placer, por ejemplo una cena con amigos, ¿la estaremos disfrutando realmente?

Mucho más complicado puede ser una reunión de negocios. En una reunión de amigos puedes no hablar o no hablar mucho, pero en una de trabajo podemos perder datos importantes que nos hagan arriesgar la viabilidad de una operación o simplemente tener confianza en aquella persona que explica algo importante.

Imaginad por un momento que además, es en otro idioma. Que puede que conozcamos, como por ejemplo el inglés, pero que no podemos escuchar bien. La tensión puede hacerse muy intensa.

¿Cómo funciona el oído? ¿Por qué se desgasta?

El oído interno tiene forma de espiral, es como una escalera de caracol. Y los escalones son como las teclas de un piano. Así, al principio de la escalera estarán los tonos más agudos, que además son los más débiles en energía. Tienen una función muy importante en cuanto a la semántica de las palabras porque de percibir mal esos tonos el significado de la palabra puede cambiar. Las palabras “pizarra” “cigarra” o “pinaza” solamente se diferencian por las consonantes. Las vocales tienen mucha más energía, sin embargo las consonantes son muy débiles pero imprescindibles para entender el significado.

Es por ello que en el proceso de envejecimiento del oído son las que primero se desgastan. Efectivamente, el principio de esa escalera está formado por esas células tan delicadas que dan todo el sentido a las palabras.

Hay veces en las que, por ejemplo, esas frecuencias se han visto afectadas por un exceso de medicación, o porque la persona tiene problemas para eliminar un antibiótico después de ser necesario, como en los casos de insuficiencia renal.

El efecto que se produce al perder definición en los agudos, no es solamente el de la pérdida de audibilidad de las consonantes, sino que las vocales, que tienen mucha mas energía puesto que están formadas fundamentalmente por sonidos graves, cobran protagonismo debido a que ya de por sí suenan más intensas.

Realmente oímos desde que el feto cumple cinco meses de edad, y el oído está totalmente formado ya. Nuestro aprendizaje intelectual está basado completamente en ello hasta que aprendemos a leer. Por tanto, cuando empieza a fallar hacemos de todo para adaptarnos a ello. Sin embargo esa adaptación no está exenta de problemas. Podemos hacer suplencia mental, que es la de intentar reconstruir las frases por contexto, lo cual suele llevarnos a equívocos.

¿Qué soluciones existen?

Una revisión auditiva a tiempo ayuda mucho a corregir la audición a tiempo. Si lo hacemos en un estadio inicial, lo que haremos es conservar la plasticidad de la vía auditiva central y cerebral, puesto que éstas seguirán estimuladas y además conservarán su eficacia a la hora de entender en según qué condiciones.

En cuanto a aparataje, hoy en día las posibilidades se han multiplicado. Es importante en primer lugar equilibrar la audición, es decir que oigamos de manera equivalente de los dos oídos. En segundo lugar hay que estudiar la anatomía del oído externo para evitar el fenómeno de oclusión, que es el de sentirse tapado cuando pones el audífono. Un buen audiólogo protésico estudia primeramente toda esta zona.

Según la anatomía del oído podremos decidir la posición del micrófono o micrófonos para poder aprovechar la anatomía de la oreja o compensarla, en caso de que no haya sitio dentro para todo. En este sentido la miniaturización de los componentes y el diseño de los audífonos actuales nos ofrecen no solamente correcciones muy versátiles, sino preparadas para ajustar de nuevo si esa pérdida auditiva aumentase. Y la tecnología no deja de evolucionar.

Confía en nosotros para descubrir que todo esto no es ciencia ficción, que no solo te pasa a ti sino que vemos casos similares todos los días. Lo único que necesitamos es ser merecedores de tu confianza al elegirnos. Hasta pronto.

Foto de Freepick

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